El Perú atraviesa una crisis que no es solo económica o de seguridad: es una crisis de representación democrática. Durante los últimos años, el sistema político ha sido progresivamente capturado por intereses particulares, redes informales de poder y decisiones legislativas desconectadas de la vida real de las personas.
En ese contexto, Primero La Gente surge no como un partido tradicional más, sino como una respuesta democrática frente a la captura del Estado y la degradación del Congreso.
¿Qué significa “captura política” en el Perú?
Diversos organismos nacionales e internacionales han advertido que el Perú vive un proceso de debilitamiento institucional, donde decisiones del Congreso han favorecido intereses específicos por encima del interés público.
La Defensoría del Pueblo ha señalado reiteradamente que normas aprobadas en los últimos congresos han debilitado la lucha contra la corrupción, la independencia judicial y la seguridad ciudadana.
Asimismo, Transparencia Internacional advirtió que el Perú ha retrocedido de manera sostenida en el Índice de Percepción de la Corrupción, reflejando una pérdida de confianza en las instituciones políticas.
Cuando el Congreso legisla para protegerse a sí mismo o a grupos específicos —y no para la ciudadanía— estamos frente a un fenómeno claro de captura política.

El Congreso como epicentro del problema
En los últimos años, el Parlamento ha aprobado leyes que:
- Debilitan herramientas de investigación contra el crimen organizado.
- Limitaron la capacidad de jueces y fiscales para actuar con autonomía.
- Blindaron a funcionarios y autoridades frente a procesos de control.
Medios como La República, RPP y El Comercio han documentado cómo estas decisiones legislativas han favorecido a actores investigados o con conflictos de interés, en detrimento de la seguridad y la justicia para la población.
Esta situación ha tenido un efecto directo en la vida cotidiana: más inseguridad, menos confianza en el Estado y mayor distancia entre ciudadanía y política.
¿Por qué esto afecta más a las regiones?
Cuando el Congreso se desconecta de la gente, las regiones sienten el impacto primero y con más fuerza.
En territorios como Lima Provincias, donde las brechas de infraestructura, empleo y servicios públicos ya son evidentes, un Congreso capturado significa:
- Menos leyes orientadas al desarrollo territorial.
- Menos control político sobre el uso de recursos públicos.
- Menor prioridad para agendas locales como agricultura, seguridad rural, conectividad o protección ambiental.
La centralización de decisiones en Lima centro —y en intereses de corto plazo— profundiza la desigualdad territorial y deja a provincias enteras fuera de la agenda legislativa nacional.
¿Qué propone Primero La Gente como alternativa?
Primero La Gente plantea una ruptura clara con esta lógica de captura política a través de cuatro ejes centrales:
1. Democracia sin extremos ni caudillismos
El partido se define como una opción democrática que rechaza tanto el autoritarismo como el populismo punitivo, apostando por instituciones fuertes y reglas claras.
2. Seguridad con legalidad
Propone enfrentar la delincuencia fortaleciendo al Estado —no debilitándolo— mediante leyes que permitan investigar, sancionar y prevenir el crimen organizado sin vulnerar derechos.
3. Estado al servicio de la gente
Plantea revisar el funcionamiento del Congreso, su gasto, su productividad y su impacto real en la vida ciudadana, poniendo la eficiencia pública por encima del privilegio político.
4. Enfoque territorial y plural
Reconoce que el país no es homogéneo y que las políticas públicas deben diseñarse con enfoque territorial, intercultural y de derechos, integrando la voz de regiones, minorías y comunidades históricamente excluidas.

¿Por qué no es “una opción más”?
Porque Primero La Gente no se construye alrededor de una figura mesiánica ni de una consigna vacía. Se construye alrededor de principios democráticos claros:
- defensa del Estado de derecho,
- rechazo a la captura del Congreso,
- prioridad a la vida cotidiana de las personas,
- coherencia entre discurso y práctica política.
En un escenario donde muchas agrupaciones priorizan el cálculo electoral, apostar por reglas, instituciones y ciudadanía es una decisión política consciente.
Lo que está en juego
No se trata solo de elegir autoridades.
Se trata de definir si el Congreso seguirá siendo un espacio de protección de intereses particulares o si volverá a ser una herramienta para resolver los problemas reales del país.
En tiempos de captura política, la neutralidad no existe: o se reproduce el problema, o se construye una alternativa democrática.
Por eso
Primero La Gente representa la posibilidad de recuperar la política como servicio público, de reconstruir la confianza ciudadana y de legislar pensando en las personas y en los territorios —no en redes de poder ni en privilegios.
No es una promesa fácil ni una salida rápida.
Es una apuesta democrática, consciente y necesaria para un país que ya pagó demasiado caro la desconexión entre política y ciudadanía. visita: www.https://primerolagente.pe/