El Perú enfrenta una crisis silenciosa pero estructural: la degradación de sus cuencas, la desconexión entre políticas públicas y territorio, y un modelo de desarrollo que ha separado la economía de la vida. La cuenca del río Lurín, una de las más importantes para Lima Metropolitana, es hoy un reflejo de este problema: presión urbana, pérdida de suelos agrícolas, contaminación, fragmentación institucional y abandono de los pequeños productores.
Esta realidad no es solo ambiental. Es social, económica, alimentaria y democrática.
Desde esta convicción nace mi propuesta: una plataforma legislativa para la recuperación integral de cuencas y el fortalecimiento de sistemas alimentarios sostenibles, comenzando por la cuenca del río Lurín como territorio piloto para un nuevo modelo de desarrollo territorial en el Perú.
Esta no es una propuesta sectorial. Es una propuesta de transformación estructural del Estado, del territorio y de nuestra relación con la naturaleza.

El problema: crisis de cuencas, crisis alimentaria y crisis de gobernanza territorial
Hoy, la mayoría de cuencas del país enfrentan:
- Fragmentación de competencias entre ministerios, gobiernos regionales y municipios.
- Falta de planificación territorial vinculante basada en cuencas.
- Degradación de suelos, pérdida de biodiversidad y contaminación hídrica.
- Desplazamiento progresivo de la agricultura familiar por expansión urbana y especulación de suelo.
- Sistemas alimentarios desconectados del territorio, altamente dependientes, frágiles ante crisis climáticas y económicas.
- Comunidades rurales sin poder real de decisión sobre el futuro de su territorio.
El caso del río Lurín es emblemático: una cuenca estratégica para la seguridad alimentaria de Lima, que ha sido tratada como un espacio residual, sin una gobernanza integral, sin inversión sistémica y sin una visión de largo plazo.
Este problema no se ha resuelto porque el Estado peruano sigue operando bajo una lógica sectorial, centralista y cortoplacista, donde el territorio no es el eje, sino una consecuencia.
La propuesta: una Ley Marco de Gobernanza de Cuencas y Sistemas Alimentarios Territoriales
Como candidato a diputado, propongo impulsar una Ley Marco de Gobernanza Integral de Cuencas y Sistemas Alimentarios Territoriales, con tres pilares fundamentales:
1. Las cuencas como unidad básica de planificación y desarrollo
La ley establecerá que las cuencas hidrográficas sean reconocidas legalmente como:
- Unidad prioritaria de planificación territorial.
- Espacio de articulación entre niveles de gobierno.
- Plataforma para políticas de agua, suelo, producción, alimentación, clima y biodiversidad.
Esto permitirá pasar de una gestión fragmentada a una gestión territorial integrada, donde las decisiones públicas respondan a la lógica ecológica y social del territorio, no solo a límites administrativos.
2. Plataformas multiactor de gobernanza territorial
La ley creará y fortalecerá Plataformas Multiactor de Cuenca, con participación vinculante de:
- Comunidades campesinas y rurales.
- Pequeños productores y agricultoras/es.
- Gobiernos locales, regionales y entidades nacionales.
- Universidades, centros de investigación y sociedad civil.
- Sector privado con enfoque de responsabilidad territorial.
Estas plataformas no serán solo consultivas, sino espacios reales de:
- Co-diseño de políticas públicas territoriales.
- Definición de prioridades de inversión.
- Seguimiento ciudadano y rendición de cuentas.
- Innovación territorial basada en conocimiento local y científico.

3. Sistemas alimentarios sostenibles como política de Estado
La propuesta legislativa reconoce que la seguridad y soberanía alimentaria comienzan en el territorio.
Por ello, la ley impulsará:
- Protección legal del suelo agrícola en cuencas estratégicas.
- Incentivos a la agroecología, producción sostenible y circuitos cortos de comercialización.
- Compras públicas a la agricultura familiar.
- Integración entre políticas de nutrición, educación, salud y producción local.
- Fondos especiales para innovación en sistemas alimentarios territoriales.
Esto no solo mejora la alimentación, sino que fortalece economías locales, reduce dependencia externa y aumenta la resiliencia frente al cambio climático.
¿Qué hace diferente esta propuesta?
A diferencia de enfoques tradicionales, esta propuesta:
- No trata el ambiente como un sector, sino como base del desarrollo.
- No separa economía de ecología: integra producción, conservación y justicia social.
- No impone soluciones desde arriba: construye gobernanza desde el territorio.
- No piensa en proyectos aislados: diseña sistemas que se pueden escalar y replicar.
- No reduce el problema a infraestructura: transforma reglas, incentivos y mentalidades.
La cuenca del río Lurín será el territorio piloto, demostrando que otro modelo es posible, para luego escalarlo a otras cuencas del país.
Impacto esperado en 5 a 10 años
Si esta propuesta se implementa con decisión política, en 5 a 10 años veremos:
- Cuencas con gobernanza efectiva y coordinación real entre Estado y territorio.
- Recuperación de suelos, biodiversidad y calidad del agua.
- Sistemas alimentarios locales fortalecidos, reduciendo vulnerabilidad de Lima y otras ciudades.
- Agricultores empoderados como actores centrales del desarrollo.
- Políticas públicas diseñadas desde el territorio, no solo desde Lima.
- Un nuevo paradigma: desarrollo con raíces, no extractivismo con maquillaje verde.
Por qué me dedico a este cambio
Mi historia personal, profesional y territorial me ha enseñado que los problemas estructurales no se resuelven con parches, sino con cambios de sistema.
He trabajado durante años en procesos de transformación institucional, desarrollo territorial, sostenibilidad, formación de liderazgos y diseño de experiencias de aprendizaje para el cambio. He acompañado comunidades, organizaciones, jóvenes, empresas y gobiernos locales, viendo de cerca cómo las buenas intenciones fracasan cuando no hay estructuras que las sostengan.
Vengo de una tradición de sabiduría popular, de territorio, de comunidad, donde aprendí que la vida se cuida en colectivo, que el agua no se negocia, que la tierra no es mercancía y que la dignidad no se terceriza.
Por eso hoy doy el paso a la política: no para administrar lo existente, sino para transformar las reglas del juego.
Una invitación al país
La recuperación de la cuenca del río Lurín no es solo un proyecto local. Es una puerta de entrada a un nuevo modelo de desarrollo territorial para el Perú.
Un modelo donde:
- El territorio es sujeto de derechos.
- La alimentación es un derecho, no un negocio.
- La economía sirve a la vida, no al revés.
- La política vuelve a conectarse con la gente y la tierra.
Esta es mi propuesta como candidato a diputado.
No para gestionar la crisis, sino para cambiar el sistema que la produce.